Uretritis asintomática por Trichomonas vaginalis en varón. Caso 324

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Se trata de un varón de 32 años, que acude a la consulta de infecciones de transmisión sexual (ITS) por indicación del ginecólogo de su pareja heterosexual. Refiere que no tiene síntomas, pero a su pareja le han diagnosticado una infección por Trichomonas vaginalis en dos ocasiones en el plazo de un mes, a pesar de seguir el tratamiento con metronidazol, por lo que el ginecólogo insistió mucho en que también había que estudiar al varón.

La exploración del paciente no revela signos de interés, y niega contacto sexual fuera de la pareja desde que se iniciará la relación hace tres meses.

 

1. ¿Qué medidas serían las más aconsejables en este caso?

Es obligado descartar infección por T. vaginalis en el varón ya que es causa de uretritis en varones, con una prevalencia que oscila según las series entre el 11% de pacientes atendidos en clínicas de ITS en Washington (EEUU), el 2,8% en Colorado (EEUU), y el 1,1% en Asturias (1). Otro dato del máximo interés es que con frecuencia se trata de una uretritis asintomática, que en nuestra serie (1) supuso un tercio de los casos, y que según otros autores llegaría a la mitad.

En todo caso, independientemente del resultado del estudio microbiológico del varón, y ante la certeza de la presencia del protozoo en la mujer, debe insistirse en la necesidad de que el varón sea tratado. La reinfección ocurre en el 6,2-23,7% de las mujeres cuando no se trata simultáneamente a la pareja, y en nuestra experiencia, los casos de infección por T. vaginalis en una pareja se detectan en la mujer, probablemente por tener más asumido la consulta al ginecólogo como un hecho normal desprovisto de toda connotación peyorativa. Diagnosticada la mujer, se han de tratar ambos miembros de la pareja, existan o no síntomas.

Es conveniente descartar también otras ITS, como uretritis por Ureaplasma urealyticum, gonococo, clamidias, sífilis, infección por VIH o hepatitis entre otras.

 

2. ¿Qué métodos son los más adecuados para el diagnóstico de infección por T. vaginalis en el varón?

El cultivo en medios específicos, como el de Diamond o el de Roiron, constituye el método de referencia con el que se deben comparar todos los demás. Está claramente demostrado que la visualización en fresco, si bien es verdad que proporciona el diagnóstico en minutos, tiene una sensibilidad limitada, que según distintas series puede oscilar entre el 38 y el 92%, aunque su especificidad es muy elevada (99%). En el varón es imprescindible usar medios de cultivo, puesto que la baja sospecha diagnóstica debido al elevado número de casos asintomáticos, y al escaso número de protozoos viables que pueden quedar en la torunda después de ser inoculada en distintas placas de cultivo, hacen necesario el empleo de la técnica que ofrezca la máxima sensibilidad. Este mismo razonamiento nos obliga a considerar las nuevas metodologías de amplificación genómica como una alternativa al cultivo. Su sensibilidad es mayor, sobre todo si la determinación se realiza en muestras de primer chorro de orina, aunque su principal inconveniente es que no se encuentran comercializadas, por lo que la técnica precisa de equipos de cierta complejidad no disponible en muchos laboratorios clínicos; su uso es fundamentalmente con fines de investigación.

 

3. ¿Cuál es la pauta de tratamiento de la uretritis tricomoniásica en el varón?

No difiere de la empleada en la mujer, por lo que se administra metronidazol oral, 2 gramos en dosis única. Otra pauta reservada para los casos de fallo terapéutico es metronidazol oral 500 mg cada 12 horas durante 7 días.

 

4. ¿Cree usted que las resistencias de T. vaginalis a los nitroimidazoles juegan algún papel en este caso?

En este caso, el fallo terapéutico observado en la mujer debe ser inicialmente relacionado con la falta de tratamiento en la pareja, que como ya se ha comentado supone una reinfección en el 6,2-23,7% de las mujeres. La resistencia de T. vaginalis al metronidazol parece un hecho muy poco común, si bien la ausencia de metodología estandarizada para su realización dificulta el conocimiento de su exacta magnitud. Los CDC estiman que un 5% de T. vaginalis presentan algún nivel de resistencia, si bien en nuestro país los datos disponibles estiman cifras del 2,2% (2). La actitud en el varón ante el fallo terapéutico es administrar metronidazol oral en pauta de 7 días. También puede recurrirse a la administración intravenosa. Existe poca experiencia con otros fármacos, siendo la paromomicina la principal alternativa.

 

Bibliografía

1. Varela JA, Otero L, García MJ, Palacio V, Carreño F, Cuesta M, Sánchez C, Vázquez F. Trends in the prevalence of pathogens causing urethritis in Asturias, Spain, 1989-2000. Sex Transm Dis 2003; 30: 280- 283.
2. Pérez S, Fernández-Verdugo A, Pérez F, Vázquez F. Prevalence of 5-nitroimidazole-resistant Trichomonas vaginalis in Oviedo, Spain. Sex Transm Dis 2001; 28: 115-6.

 

Caso descrito y discutido por:

Luis Otero Guerra1, José Francisco Ordás Alvarez2 y Fernando Vázquez Valdés3
Servicio de Microbiología:
1Hospital de Cabueñes, Gijón
2Hospital Universitario
Central de Asturias, Oviedo
3Hospital Monte Naranco, Oviedo

Correo electrónico: fernando.vazquez@sespa.princast.es

 

Palabras Clave: Trichomonas vaginalis, Uretritis, 

 

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